Para IDEA, la competitividad pasa por bajar impuestos, no por devaluar
El presidente de IDEA, Santiago Mignone, pidió eliminar impuestos distorsivos y advirtió que la discusión sobre el tipo de cambio es 'del pasado'
El presidente de IDEA (Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina) y socio de PwC, Santiago Mignone, sostuvo que la competitividad de las empresas argentinas no depende del tipo de cambio sino de eliminar los impuestos distorsivos que encarecen la producción local.
En diálogo con El Litoral, durante el cierre de «Experiencia Rosario», Mignone tomó distancia de quienes plantean una devaluación como salida para mejorar la competitividad. «La discusión de competitividad vía tipo de cambio es una discusión del pasado, no tiene sentido», afirmó, y explicó que el problema real está en el llamado «costo argentino»: la cantidad de impuestos distorsivos que se suman a la producción de bienes y servicios.
Según el directivo, mientras en los países de la OCDE los impuestos distorsivos representan menos del 2% del PBI, en la Argentina superan el 7%, 8% o 9%. Aclaró que eliminarlos no significa bajar impuestos en general y desfinanciar al Estado, sino reemplazarlos por otros que no distorsionen la producción.
Mignone también señaló que buena parte de la diferencia con los países desarrollados no está solo en el nivel de impuestos, sino en la informalidad. «La reforma impositiva no es solo qué nivel de impuestos tenés, sino también que paguen todos», planteó.
El titular de IDEA remarcó que las empresas argentinas atraviesan una situación heterogénea: hay sectores preparados para competir internacionalmente y otros que enfrentaban dificultades que quedaban ocultas por la inflación. «Es como el agua en la inundación, cuando no se ven las piedras. Una vez que baja el agua se empiezan a ver las piedras», graficó. En ese esquema, dijo, la mejora de productividad les compete a los propios empresarios a través de inversión, tecnología e innovación, mientras que al Estado le corresponde eliminar los impuestos que restan competitividad frente al mundo.
Consultado sobre la posibilidad de una estabilidad macroeconómica que trascienda los cambios de gobierno, Mignone dijo que en las economías desarrolladas hay una política económica estructural que se respeta más allá de qué partido gobierne, y expresó su expectativa de que eso también ocurra en la Argentina. Sostuvo además que la propia sociedad ya no va a querer volver a la inflación ni al desorden macroeconómico, lo cual pondrá un límite a futuros gobiernos.
El directivo destacó que actualmente el país tiene equilibrio fiscal y acuerdos internacionales que permiten buscar nuevos mercados, y mencionó como ejemplo la transformación que atraviesan sectores como la minería y la energía.
Nota basada en un diálogo publicado por El Litoral.



