La Quebrada de Hojaldre, el paisaje escondido al norte de Córdoba
En el departamento Ischilín, paredones de arenisca de hasta 25 metros moldeados por la erosión conforman un circuito de trekking de 12 kilómetros
En el departamento Ischilín, al norte de la provincia de Córdoba, se esconde un paisaje de paredones anaranjados conocido como la Quebrada de Hojaldre. El lugar también recibe otros nombres: “mini Talampaya cordobés”, Laberinto de Arcilla o Los Colorados de Copacabana.
Las formaciones están hechas de arenisca, una roca que se originó por la acumulación de sedimentos arrastrados por ríos hace unos 150 millones de años. Con el paso del tiempo, la erosión fue tallando las figuras que hoy caracterizan el recorrido.
El color rojizo y anaranjado de las paredes tiene una explicación natural: los sedimentos transportados por el agua contenían hierro que, al exponerse al oxígeno del aire, se oxidó y le dio ese tono a las formaciones.
El prestador turístico Jorge Stampanone explicó que se trata de la misma formación geológica que puede verse en las Grutas de Ongamira, aunque con una diferencia: en la Quebrada de Hojaldre predomina la arenisca, mientras que en Ongamira hay mayor presencia de arcilla.
El río Copacabana atraviesa el paisaje y, según Stampanone, el recorrido debe hacerse siempre bordeando su curso. Los paredones que acompañan la caminata alcanzan entre 15 y 25 metros de altura.
Para llegar al inicio del sendero se puede buscar “Quebrada de Hojaldre” en Maps, que lleva hasta el puente desde donde arranca la caminata. El circuito completo tiene 12 kilómetros y demanda alrededor de cinco horas.
El trekking es de dificultad baja y puede hacerlo cualquier persona con buen estado físico. De todos modos, por tratarse de una zona agreste y con la ciudad más cercana a una hora de distancia, se recomienda ir acompañado por un guía que conozca el lugar, además de llevar suficiente agua y ropa deportiva adecuada.
Fuente: El Doce.



