La inflación de septiembre en Córdoba fue del 2,1%, según almaceneros
El relevamiento del Centro de Almaceneros marcó una suba acumulada del 24% en el año y una caída del 8,3% en las ventas. Una familia necesitó más de $2 millones para la canasta básica.
El Centro de Almaceneros de Córdoba midió una inflación del 2,1% en septiembre, con un acumulado del 24% en lo que va del año y una variación interanual del 32,8%. El dato se da en un contexto de caída del consumo y de dificultades crecientes de las familias para financiar la compra de alimentos.
El presidente de la entidad, Germán Romero, explicó en diálogo con Cadena 3 que los mayores incrementos se dieron en bienes y servicios varios (3,3%), salud (2,8%), bebidas alcohólicas (2,5%) y restaurantes y hoteles (2,4%). También marcó subas en alimentos y bebidas no alcohólicas (2%) y en prendas de vestir y calzado (2,3%).
Según Romero, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó en septiembre alrededor de $2.076.500 para cubrir la canasta básica total, sin incluir alquiler. Para no caer debajo de la línea de indigencia, ese mismo hogar requirió unos $1.130.000 destinados solo a alimentos.
El dirigente proyectó una inflación del 32,5% para el cierre del año y sostuvo que, pese a que noviembre y diciembre suelen traer mayor presión sobre los precios, la retracción del consumo podría limitar una aceleración más fuerte. Afirmó que los aumentos salariales quedaron por debajo de la inflación incluso en los meses de menor suba de precios, por lo que no hubo mejora del poder adquisitivo.
Romero describió cambios en los hábitos de consumo: el traslado de primeras a segundas y terceras marcas, una fuerte caída en el consumo de carne vacuna —parcialmente reemplazada por pollo y cerdo— y menor compra de lácteos, frutas y verduras de hoja, a favor de papas, pan y fideos. Citó un relevamiento propio según el cual, en el 28,6% de los hogares con menores, alguno de ellos debió reducir las porciones o saltear una comida por falta de dinero.
Las ventas en volumen de los comercios nucleados en la entidad cayeron un 8,3% interanual, pese a un aumento en la frecuencia de visitas a almacenes de cercanía. Romero explicó que esto no refleja una recuperación comercial sino un cambio en la modalidad de compra, ahora más diaria y en menores cantidades.
El relevamiento también indicó que el 88% de las familias financió la compra de alimentos: un 36,5% con tarjetas de crédito y un 28,4% mediante fiado en comercios de proximidad. Romero advirtió que esta última modalidad también muestra límites, con una morosidad del 22,5% y una incobrabilidad cercana al 19%, lo que genera pérdidas tanto para comerciantes como para los hogares que agotan sus posibilidades de financiamiento.
Fuente: Cadena 3.



