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Fábricas oscuras: cómo la robotización total avanza en la industria automotriz

Un ejecutivo de McKinsey describió plantas en China que producen autos sin operarios en la línea y advirtió sobre el impacto en el empleo y la competitividad regional

Por Redacción Seamos Libres 3 min de lectura
Foto: Infobae

La industria automotriz mundial atraviesa un proceso de automatización que va más allá de la robótica tradicional: las llamadas dark factories, o fábricas oscuras, son plantas capaces de fabricar vehículos y componentes sin operarios dentro de las líneas de producción.

El concepto fue expuesto por Daniele Nadalin, responsable del sector automotor y de movilidad de McKinsey en América Latina, durante una presentación en Buenos Aires sobre las transformaciones de la cadena automotriz global. El ejecutivo brasileño relató que en una visita reciente a China conoció una planta de vehículos eléctricos de la marca NIO que ya opera bajo esta modalidad en uno de sus sectores.

«Son fábricas sin luz, sin calefacción y sin aire acondicionado, porque no tienen humanos adentro», explicó Nadalin, quien aclaró que no se trata de instalaciones abandonadas sino de plantas donde la producción se sostiene con intervención humana mínima o concentrada fuera de la línea de fabricación.

En la planta que visitó, vehículos autónomos internos (AGV) trasladaban insumos hacia las estaciones de trabajo, mientras equipos robotizados se encargaban de la soldadura, la pintura y el ensamblaje antes de la salida del producto terminado. Según Nadalin, este nivel de automatización puede elevar la productividad entre dos y tres veces, aunque la cifra depende del proceso, el volumen de producción y la inversión requerida.

El especialista aclaró que la ausencia de personal en la línea no significa la desaparición del trabajo humano: las tareas se trasladan al diseño de sistemas, el mantenimiento predictivo, la programación, el control de calidad y la administración de la producción.

Nadalin identificó tres razones detrás del avance de este modelo: la reducción de costos por automatización continua, la dificultad creciente para conseguir trabajadores especializados en ciertas tareas industriales, y la seguridad. «Todavía tenemos accidentes importantes en las fábricas», señaló, y sostuvo que una mayor automatización puede reducir la exposición de las personas a tareas riesgosas.

Para América Latina, el fenómeno representa tanto una oportunidad como una advertencia competitiva. La región tiene recursos para la transición energética, capacidades de ingeniería y una base industrial consolidada, pero enfrenta limitaciones de escala, costos logísticos, presión impositiva e incertidumbre regulatoria. Empresarios automotrices y autopartistas de Argentina y Brasil vienen reclamando una mayor integración productiva dentro del Mercosur para sostener inversiones y empleo frente al ingreso de marcas asiáticas con escasa integración local.

«Es un tema que debe discutirse y debatirse entre el sector privado y las autoridades, porque tiene un impacto significativo sobre las personas», planteó Nadalin, quien anticipó que la reconversión de puestos manuales hacia tareas más intelectuales, de gestión y administración será un eje central del futuro automotor. Con información de Infobae.

Fuente: Infobae

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