El BCRA evalúa un mercado abierto para cupones de tarjetas de crédito
El proyecto busca que los comercios puedan elegir entre más oferentes para adelantar el cobro de sus ventas y así pagar menos por el descuento financiero.
El Banco Central estudia la creación de un circuito de negociación abierta para los llamados “cupones de tarjetas de crédito”, con el objetivo de bajar el costo financiero que enfrentan los comercios cuando necesitan cobrar antes de tiempo.
Hoy, cuando un negocio vende con tarjeta de crédito, no recibe el dinero de inmediato: debe esperar entre ocho y 18 días, según el esquema vigente, hasta que la entidad pagadora acredite los fondos. Para cubrir gastos corrientes durante esa espera —mercadería, proveedores, sueldos, alquileres—, muchos comercios ceden ese derecho de cobro a cambio de recibir el dinero antes, resignando una parte del monto total.
La propuesta del BCRA apunta a modificar cómo se fija el costo de esa operación. La idea es habilitar un mercado donde distintos oferentes compitan por comprar esos cupones, en lugar de que el comercio dependa de las pocas alternativas que existen en la actualidad. Según el razonamiento oficial, más competencia debería traducirse en tasas de descuento más bajas y en que los comercios retengan una porción mayor de sus ventas.
Un ejemplo del propio Banco Central ilustra el mecanismo: una compra en tres cuotas genera tres cupones con vencimientos mensuales distintos, y el comercio podría negociar cada uno por separado para obtener liquidez anticipada, sin esperar el cronograma completo de la tarjeta.
El organismo monetario informó que en julio se realizaron 176.222.475 operaciones en pesos con tarjetas de crédito, por un monto que superó los 10,6 billones de pesos. De ese universo, 155.309.087 operaciones fueron en un pago y 20.913.388 en cuotas. Parte de ese volumen es el que el BCRA busca incorporar a la nueva dinámica de negociación.
El argumento central para justificar tasas más bajas es que el riesgo de estos instrumentos es bajo, ya que el pago final está a cargo de una entidad bancaria. El mecanismo se asemeja al descuento de un cheque, con la diferencia de que el deudor final es un banco, lo que en la visión oficial refuerza la previsibilidad del cobro.
El impacto de la medida, de concretarse, recaería especialmente en pequeños y medianos comercios, para quienes el manejo del flujo de caja suele ser determinante. Sin embargo, el resultado final dependerá de cómo se diseñe el sistema: qué actores podrán participar, bajo qué regulación operará y qué garantías de transparencia existirán en la formación de las tasas.
Nota basada en información publicada por Infobae.



